Evergreen International logo
Evergreen International is the most complete resource
for Latter-day Saints on same-sex attraction.


Picture of Jesus Christ © Greg Olsen. Used by permission.
home  |   learn about same-sex attraction  |   support groups  |   conferences/firesides  |   articles  |   newsletters  |   languages  |   bookstore  |   about us
 

Testimonio de Jahn

Conferencia Anual de Evergreen International - 1998

Me voy a casar pronto. Puedo asegurarles que es el milagro más grande que podía esperar. Tengo 35 años y por casi 10 años creí que esto no me iba a ocurrir. Viví sin esperanza durante esos años y la depresión fue mi compañera constante. A tal punto que por muchos años no recuerdo lo que era no estar deprimido. Fui un Santo de los Ultimos Días digno de entrar al templo hasta que tuve 29 años, y después de fallar por tercera vez en casarme, abandoné mi fe, intenté suicidarme, me alejé de mi familia, y finalmente acepté las tentaciones de Satanás en una “feliz” vida gay. El factor más debilitante que me mantenía atrapado era pensar que los milagros no podían ocurrir en mi vida. ¿Acaso no traté y rogué lo suficiente de que esos sentimientos no fueran sacados de mi vida?. Aún cuando disfruté de algunas bendiciones, permití que mi enojo contra Dios me destuyera la fe y la esperanza. Este corto testimonio no puede explicar adecuadamente todo, pero quiero señalar algunas cosas que son verdaderas para mí.

Primero de todo, yo no soy gay. Es verdad que tuve sentimientos homosexuales por muchos años y elegí vivir un estilo de vida gay por un tiempo, pero no estaba feliz como un hombre homosexual. Creo firmemente que soy heterosexual. Creo que una combinación de genética y el medio en que viví distorsionaron mis pensamientos y sentimientos hacia la homosexualidad. Yo no elegí mis deseos hacia el mismo sexo. He estado bajo terapia desde mi temprana adolescencia por temas referidos al divorcio de mis padres y a una depresión general. Pero sólo desde que regresé a Utah dos años y medio atrás fue cuando encontré a un terapeuta que pudo ayudarme a encarar mis sentimientos homosexuales. Entonces fue cuando realmente comencé mi sincero progreso curando el dolor que había en mí, y también la depresión. No, el dolor no fue infligido debido a mi religión, la sociedad, o la intolerancia hacia los homosexuales, sino por el propio sentido de disonancia que había en mi alma. Ser homosexual no me trajo harmonía en la vida. Fue entonces que elegí, después de mucha dificultad, cruzar el cerco. Nadie podía elegir por mí. Era yo quien tenía que creer que con la ayuda del Señor podía tener éxito.

Segundo, yo soy muy feliz. Nunca fui tan feliz. Ha sido un poco extraño para mí este último año, cuando tuve que prepararme y trabajar para casarme, porque nunca antes me había imaginado ser tan feliz. Creo que esta felicidad es un regalo de Dios, pero que también fui yo quien eligió trabajar por ese regalo, y aceptarlo de Sus manos. Sé que hay muchos factores que se involucraron en este estado de felicidad. 1) La fe y las oraciones de aquellos que me aman, incluyendo mi madre y mi novia y su familia. 2) Mi obediencia a los principios del Evangelio de Jesucristo, porque no hay bendiciones que vengan sin obedecer primero los principios sobre los cuales las bendiciones se basan (D. y C. 130:20-21). 3) La ayuda del doctor Byrd, cuya comprensión, persistencia, y cuidado genuino me ayudaron a comenzar a creer de nuevo. Finalmente, 4) la misericordia y bendiciones de Dios, quien me ama y me levantó y me ayudó a volver. Nunca podré adecuadamente pagarle a nadie por estas bendiciones, sino que trataré de vivir la escritura que dice “en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mat. 25:40).

Por mucho tiempo pensé que los cambios eran posibles para otros, pero no para mí. Ahora sé que cambiar es mucho más difícil que lo que cualquier conversación puede definir, y que en verdad es una elección, la elección más difícil que jamás he hecho. Eso no quiere decir que menosprecie a ninguno de mis amigos que han elegido ser homosexuales. Todavía tengo gran amor y compasión por ellos. Pero también tengo un tremendo respeto por aquellos de nosotros que se esfuerzan por superar la atracción hacia el mismo sexo. Ruego por las bendiciones de Dios sobre todos nosotros. He viajado por muchos caminos extraños alrededor del mundo, y mi vida espiritual ha reflejado mis viajes. La jornada ha abierto mis ojos y mi corazón. Mis experiencias tratando de superar la homosexualidad me han transformado en un mejor ser humano, ¡y no las cambiaría por nada!